Amparo González-Duda era tan terriblemente indecisa, que se casó con los seis hombres a los que amaba. Como mantener tantos maridos era muy costoso, los decapitó y se quedó con un solo cuerpo y las seis cabezas para intercambiarlas. De esta manera, podía tener un cónyuge diferente cada día de la semana.
Los domingos tapaba todo con una sábana y se imaginaba que era soltera.

FiN.

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